17 de abril de 2012

La poesía de Rosario Castellanos por Susana Harp


Chiapas; Tuxtla Gutiérrez | Jesús Alejo | Milenio .— A la escritora Rosario Castellanos le importaban mucho los problemas y las miradas de los pueblos indígenas, pero muy poco de su obra es conocida por sus habitantes, en especial en su propia lengua.

De ahí la importancia del lanzamiento del fonograma El rescate del mundo (PuertoArbor Producciones), donde cuatro poetas indígenas y la cantante Susana Harp establecen un diálogo con la autora de Balún Canán, a partir de un poemario que da cuenta de los intereses y obsesiones de quien vivió gran parte de su infancia y adolescencia en Comitán, Chiapas.

De acuerdo con Aurora Oliva, coordinadora de la producción —al lado del investigador Fernando Híjar—, la idea surgió hace más de dos años, cuando se reencontraron con el poemario, escrito por Rosario Castellanos en 1952, cuando tenía 27 años de edad, en lo que es una especie de retrato de su niñez y adolescencia en Chiapas.

“Porque el poemario es poco conocido decidimos que sería un buen momento para que las nuevas generaciones y los hablantes de distintas lenguas indígenas se acerquen a la poesía de Rosario, que sigue siendo muy vigente.”

El volumen, aparecido dentro de la edición de Poesía no eres tú, está dividido en tres partes: “Invocaciones”, “Cosas” y “Diálogo con los oficios aldeanos”, en las que Rosario Castellanos traza distintos paisajes de Chiapas, y une a su voz el coro de hombres y mujeres indígenas en sus trabajos y vida cotidiana.

“Los poemas siguen siendo muy vigentes hoy en día: tenemos poemas que hablan del cántaro, de Amatenango, de la ceiba, del río, del tejón, de lavanderas en el Grijalva, de las tejedoras, de las artesanas, de las palmeras… de cómo veía la cosmovisión indígena, cómo se relacionaba ella con el mundo indígena. Por eso veíamos que era un poemario muy vigente”, en palabras de Aurora Oliva.

Fundamental en la concreción del proyecto es la cantante Susana Harp, a quien le propusieron la lectura de los poemas en español, versos que le recordaron su niñez, pero en los que, sobre todo, se logra llevar la voz de Rosario Castellanos “al origen de todo lo que a sus sentidos de niña conmovió”.

“Segura estoy que cuando escuche su poesía en las voces y los rostros de sus amadas paisanas, esté donde esté, sonreirá”, anota la cantante oaxaqueña.

El ritmo de la poesía

Se trata de la primera obra de Rosario Castellanos que se traduce a los idiomas tojolabal, zoque, tzeltal y tzotzil, para lo cual se eligió a las poetas Roselia Jiménez (tojolabal), Mikeas Sánchez (zoque), Adriana López (tzeltal) y Enriqueta Lunez (tzotzil) para que se encargaran de la traducción de los poemas, pero más en un sentido de recreación literaria.

“No fue fácil la tarea de traducción, sobre todo porque las poetas en lenguas indígenas se enfrentaron a muchas palabras que ya no existen en los idiomas de cada una de ellas, por lo cual debieron desarrollar toda una investigación.”

El rescate del mundo se compone de 16 piezas, en las que cada una de las poetas hace la lectura de su propia traducción, dejando para el final la voz de Susana Harp en la versión al español, lo que no dejó de representar un reto para los productores, en una apuesta por los sonidos de la poesía y de cada una de las lenguas.

Para el proyecto, la promotora cultural PuertArbor decidió encargarle a uno de los más importantes creadores plásticos de Chiapas, Ramiro Jiménez Pozo, el retrato de Rosario Castellanos, aun cuando no alcanzó a ver terminado el disco, porque falleció en marzo de 2011.

Integra música y poesía

Uno de los principales desafíos de los productores de El rescate del mundo estaba en mantener la atención de quienes no hablan esas lenguas indígenas, por lo cual apostaron por acompañar las voces y los poemas con música con raíces tanto en tojolabal, tzotzil o tzeltal, como música de Gerardo Tamez y de Mario Kuri Aldana.

“La música que acompaña las voces, surge de orígenes y geografías diversas. No sólo encontramos música tradicional y nuevas propuestas sonoras de algunos pueblos indígenas de Chiapas, sino que éstas se entremezclan con creaciones de sobresalientes músicos y compositores mexicanos.”

La parte musical se nutre con obra de Gerardo Bátiz, el grupo de rock tzotzil Lumaltok, Eblen Macari o el marimbista Ubaldino Villatoro, con lo cual se pudo conjuntar una diversidad sonora que contribuye a guiar y enriquecer la lectura de los poemas de Rosario Castellanos elegidos para el fonograma, impulsado por PuertArbor, una microempresa cultural multidisciplinaria especializada en la investigación, desarrollo, fomento, promoción y difusión de las diversas manifestaciones del arte y la cultura, en especial de Chiapas.

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